3 Razones Por las que Sobrealimentas a tu Perro Sin Saberlo
El cazo del pienso puede sobreestimar la ración hasta un 152%. Por qué la tabla del saco falla y cómo calcular la cantidad real para tu perro.

Sigues la tabla que viene impresa junto al peso de tu perro en el saco de pienso, rellenas el cazo de plástico que trae dentro dos veces al día, tal como recomienda la etiqueta — y aun así tu perro sigue ganando peso, poco a poco, cazo tras cazo. La tabla de raciones del saco no está calibrada para tu perro en concreto; está calculada para un "perro de referencia" genérico que buena parte de los perros que viven en una casa española no representan.
El malentendido: la tabla del saco parece una receta hecha a medida
Como el número aparece justo al lado del peso de tu perro, es fácil asumir que es un cálculo individualizado, casi una prescripción. El propio Manual MSD de Veterinaria, en su edición en español, es explícito al respecto: cualquier cálculo de ingesta calórica "es solo un punto de partida" que después hay que ajustar según la respuesta real del animal. La tabla impresa en el saco no sabe si tu perro está esterilizado, si sale a correr todos los días o si pasa la mayor parte de la tarde en el sofá — solo conoce el peso que tú mismo localizas en su columna.
Por qué en realidad se sobreestima: la fórmula, la esterilización y el cazo
Las tablas de alimentación se calculan a partir de una fórmula estándar de nutrición clínica: el requerimiento energético en reposo (RER) — aproximadamente 70 x el peso en kg elevado a 0,75 — multiplicado por un factor de actividad. Según la tabla que recoge el propio Manual MSD, ese factor es de 1,8 para un perro adulto intacto, 1,6 para uno esterilizado o castrado, y solo 1,4 para un perro con tendencia a la obesidad. La mayoría de los fabricantes redondean su tabla hacia el extremo superior de ese rango — el perfil de un perro intacto y moderadamente activo — mientras que buena parte de los perros de compañía en España están esterilizados y llevan una vida bastante más sedentaria que ese perfil de referencia.
La esterilización, además, no es un detalle menor: varias fuentes veterinarias españolas coinciden en que reduce las necesidades energéticas de forma notable — entre un 20% y un 30%, según los estudios — porque la caída de estrógenos y testosterona ralentiza el metabolismo de forma parecida a como ocurre con la edad, pero mucho antes. El riesgo de obesidad se duplica en los perros esterilizados precisamente porque el apetito no baja al mismo ritmo que el gasto energético, y la ración rara vez se revisa después de la operación.

Y luego está el propio cazo. Un estudio de la Universidad de Guelph, dirigido por el profesor Jason Coe y publicado en la revista Veterinary Record en 2019 (financiado por Royal Canin), pidió a 100 dueños de perros que midieran una ración de pienso usando uno de tres utensilios habituales: una cuchara graduada, una taza medidora de líquidos o una taza de plástico para alimento seco. El resultado: los errores oscilaron entre una infraestimación del 48% y una sobreestimación del 152% respecto al peso real, según el utensilio usado. A eso hay que sumar los premios de entrenamiento y las sobras, que la tabla del saco no contempla en absoluto.
La solución real: condición corporal, báscula y la regla del 10%
- Usa la condición corporal, no solo el número del saco, como referencia real — la escala de 9 puntos que promueven WSAVA y AVEPA (a veces descrita como el "5º signo vital") considera ideal una puntuación de 4 a 5: debes poder notar las costillas con una presión suave y ver una cintura clara vista desde arriba.
- Pesa el pienso con una báscula de cocina en vez de un cazo, al menos hasta que sepas exactamente cuánto pesa la ración real de tu perro.
- Cuenta los premios como parte del total diario — la recomendación habitual entre veterinarios y organizaciones de consumidores en España es no superar el 10% de las calorías diarias en golosinas.
- Revisa la cantidad después de una esterilización o de cualquier bajón importante de actividad, en vez de asumir que la ración de antes sigue siendo válida.
Preguntas frecuentes
¿Debería darle directamente menos de lo que dice el saco?
No de forma automática — algunos perros, sobre todo razas de trabajo muy activas, necesitan más de lo que sugiere la tabla. La idea es tratarla como un rango de partida y ajustar según la condición corporal real de tu perro, no asumir que menos siempre es mejor.
¿Cuánto debería reducir la ración si mi perro está ganando peso?
Tu veterinario puede calcular un objetivo calórico más preciso a partir del peso ideal, la esterilización y el nivel de actividad reales de tu perro — es un número mucho más fiable que ajustar a ojo la estimación del saco.
La tabla del saco es un punto de partida razonable, pero fue escrita pensando en un perro de referencia, no en el tuyo — el estado de esterilización, la actividad real y cada premio que cae fuera del comedero desplazan el número real. La próxima vez que rellenes el cazo, pregúntate: ¿es un cazo raso o colmado, y ya has restado los premios de entrenamiento de esta tarde? Si tu perro sigue ganando peso a pesar de seguir la tabla al pie de la letra, esa es una conversación para tu veterinario, no una razón para seguir adivinando cazo a cazo.
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